Dime en qué colegio estudiaste y te diré qué CI tienes: Radiografía al desigual acceso al capital cognitivo en Chile. Rosas, R., & Santa Cruz, C. (2013)


Rosas y Santa Cruz (2013) a lo largo del capítulo 3 y 4 del texto “Dime en qué colegio estudiaste y te diré qué CI tienes”, tocan dos elementos fundamentales para comprender la influencia y responsabilidad social que cumplen los modelos de inteligencia, quienes determinan el sistema educativo de la nación, su estructura y diversificación en función de las nociones que se tengan respecto al tales humano, abriendo y cerrando posibilidades de acceso a diversas ocupaciones y determinando el lugar de las personas en la pirámide social.

Como primer tema abordado está la relación entre el tipo de educación y el desarrollo del capital cognitivo de las personas. Por ejemplo, en el modelo anglosajón, concepción que fue avalada por una gran cantidad de países, habían pruebas de selección que determinaban desde la niñez el futuro educacional de sus estudiantes, considerándose la inteligencia una variable independiente y como causa de las oportunidades educacionales que reciben los estudiantes. De esta forma, la inteligencia sería una entidad unitaria, hereditaria e inmodificable, siendo una propiedad inmanente y resultante de la estructura biológica.

Esto según los autores no se presenta en el caso del sistema chileno, ya que este sistema no tiene capacidad en brindar educación de calidad equitativa. Los tres sistemas educacionales, son inequitativos tanto en su oferta de calidad, como en sus resultados en el desarrollo del capital cognitivo de los estudiantes, siendo el nivel socioeconómico determinante en el tipo de educación que se recibe y el capital cognitivo resultante. Los datos expresan claramente esto, donde el quintil V accede a la proporción más importante de educación privada, como también, se hace del pequeño porcentaje de liceos de excelencia, que con sus políticas de ingreso y pruebas de selección solo dejan a quienes presentan un capital cognitivo alto.

Una política pública que comprende como un privilegio la educación debe ser rechazada, presentando los autores dos argumentos. El primero es que existe una relación entre la pobreza y el desarrollo cognitivo notándose grandes diferencias en el desarrollo de diferentes sistemas como también en las condiciones de aprendizaje. También, otro argumento para rechazar esta concepción es que se produce un fenómeno de justificación de las desigualdades a partir de las desigualdades, siendo las diferencias justificadas por los resultados obtenidos.

Frente a esto, también es relevante cuestionarse el uso del concepto de inteligencia al momento de comprender este fenómeno, punto que los autores abordan en el capítulo 4. El concepto de inteligencia tiene dos acepciones: una la anglosajona en donde es una entidad unitaria, heredada e inmodificable, y otra desde la francesa en donde es una entidad compleja, esencialmente aprendida y modificable mediante la educación. Socialmente, aunque las personas no se den cuenta, se sostiene en el discurso y práctica la primera, aunque muchas veces creen estar defendiendo la segunda. 

Los autores expresan que es relevante abordar este problema desde el concepto capital cognitivo en lugar que el de inteligencia. El capital cognitivo, es la suma de los saberes adquiridos a consecuencia del capital cultural de origen más las oportunidades formales. Al usar este concepto se omite la preconcepción sobre la entidad inmanente e inmodificable, pudiendo comprender la inequidad educativa como causante del desarrollo de un diferente monto de capital cognitivo en los estudiantes.

Hay dos elementos que determinan el capital cognitivo: capital cultural de las familias de origen y la calidad de educación que reciben, mientras que las variables biológicas y temperamentales solo explican las diferencias individuales, manteniendo estas otras dos variables constantes o bajo control.

Esto se muestra en casos emblemáticos tales como con niños con discapacidades severas, en donde, aunque se presenta una condición biológica especial que causa limitaciones en el desarrollo del capital cognitivo, se presentan diferencias frente al tipo de familias y el tipo de educación en personas con las mismas discapacidades. De esta forma, las diferencias de origen, o sea, de un supuesto “potencial cognitivo” basado en las consideraciones genéticas o de condición de discapacidad de otro origen, esconden un determinismo biológico difícil de defender, al no presentar datos que lo sustenten.


Referencia

Rosas, R., & Santa Cruz, C. (2013). Dime en qué colegio estudiaste y te diré qué CI tienes: Radiografía al desigual acceso al capital cognitivo en Chile. Ediciones UC.

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